Desayunos equilibrados para comenzar el día

El desayuno es una oportunidad para ofrecer a tu cuerpo la energía necesaria para afrontar la jornada. Un desayuno equilibrado combina proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos, y evita los picos de glucosa que pueden provocar somnolencia y hambre temprana.

Un comienzo salado

De acuerdo con expertos en nutrición, un desayuno salado puede ayudar a mantener niveles de energía más estables que uno basado únicamente en dulces. Incluir huevos, aguacate, queso fresco o legumbres aporta proteínas y grasas saludables que se digieren lentamente. Este enfoque forma parte de los llamados «gestos» para suavizar las subidas de glucosa, como sugiere la divulgadora francesa Jessie Inchauspé, autora de varios consejos para estabilizar la energía【153613406608131†L299-L312】.

Combina alimentos de calidad

Para obtener un desayuno realmente completo, añade carbohidratos complejos como pan integral o avena. Las fibras presentes en estos alimentos ayudan a que los azúcares se absorban gradualmente. Frutas frescas, frutos secos y semillas completan el cuadro al aportar vitaminas y minerales esenciales. Evita los zumos azucarados y opta por agua o infusiones suaves.

Otros gestos útiles

La misma autora recomienda otros hábitos sencillos para evitar las subidas repentinas de energía a lo largo del día: tomar un vaso de agua con una cucharada de vinagre antes de la comida principal; empezar las comidas con una porción de verduras, que crean una «malla» de fibra en el estómago; y realizar diez minutos de movimiento después de comer【153613406608131†L299-L312】. Estos gestos se pueden incorporar sin dificultad y complementan la estrategia de desayunos equilibrados.

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